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¿Por qué apuesta la gente?

Esta pregunta se la hacen a menudo familiares y amigos ya que no pueden entender porqué los jugadores se someten a ellos mismos y a sus seres queridos a tanto dolor e infelicidad. Si algo les causa tantos problemas, ¿por qué no parar y ser más felices? Una pregunta similar es “¿por qué algunas personas pueden jugar dentro de unos límites sin desarrollar tales problemas? ¿Demuestra debilidad o poca capacidad de afrontamiento? Sin embargo, la verdad sobre este asunto rara vez es tan sencilla. Los problemas con el juego a menudo se experimentan como algo que está completamente fuera del control de la persona y esta no cree que «simplemente parar» sea una opción viable.

Además, muchas personas no son capaces de explicar porqué continúan jugando a pesar de los problemas que les causa en su vida diaria. La respuesta más obvia es «por el dinero», pero tal vez puedas planteártelo de la siguiente manera: cuando ganas, ¿Gastas tus ganancias en más apuestas? ¿Continúas apostando hasta que te queda poco o nada de dinero?

Muchos jugadores sienten que están esperando «el gran golpe de suerte» que nunca llega pero que siempre parece tentadoramente cercano. Pero a menudo, descubren que ganar una gran cantidad de dinero simplemente alimentaría su deseo de jugar más, dejándolos atrapados en un bucle sin salida. Esto sugeriría que mantenerse «en acción» es lo más importante, en lugar de ganar una determinada cantidad de dinero. Este «golpe de suerte» puede cambiar cómo una persona ve el juego, de entretenimiento a manera de ganar dinero. El problema es que en todas las formas de juego la casa siempre tiene ventaja, lo que significa que, con el tiempo, la casa siempre gana. O lo que es más importante, que el jugador siempre pierde. Esto significa que cada intento que el jugador haga impulsado por la necesidad de ganar dinero, incluido el intento de recuperar lo que ya perdió, no va a funcionar.

Cualquier entretenimiento puede ser una distracción del estrés, el dolor o las molestias de la vida, pero puede volverse negativo cuando deja de ser una distracción y comienza a ser una forma de afrontar estos problemas. Esto se debe a que ignorar un problema no suele hacer que desaparezca.

Usar el juego para escapar de otros problemas puede dejarte con un problema aún mayor, menos dinero y la pérdida de relaciones con familiares y amigos.

Hay otra forma de pensar sobre el juego y es que este es un síntoma de otro problema más grande en nuestras vidas. Aunque pueda dar miedo contemplar está opción, considera si tiendes a jugar en determinados momentos, o si el juego está asociado con determinados sentimientos para ti. Puede que haya sido una parte importante de tu vida desde que eras joven. Si lo piensas de esta manera te darás cuenta que los problemas del juego no son una señal de debilidad, sino la manera de enfrentarse a algo mayor de una forma que, a cierto nivel, tiene mucho sentido.

Cuando el juego se convierte en un problema:

Es muy difícil definir cuándo el juego se convierte en un problema, ya que es diferente para cada uno. Si tú, tu familia o amigos pensáis que podría estar causando problemas en vuestras vidas, entonces quizás sea el momento de reconsiderar este hábito. Para saber si el juego puede ser un problema en tu vida, responde este sencillo cuestionario . Hay muchos mitos asociados con el juego que incluyen:

  • Si sigo jugando, ganaré y por lo tanto
  • Puedo recuperar lo que he perdido
  • El juego es la única solución a mis problemas, tanto financieros como de otra índole.
  • El juego es la única forma en que puedo escapar del estrés

Si el juego ha dejado de ser divertido para ti y empiezas a sentirlo como un problema, es posible que te preguntes porqué juegas. Pero el juego no comienza siendo un problema. Sin embargo, el juego puede cambiar y crecer sin que te des cuenta de que ocupa más espacio en tu vida y ahí es donde puede convertirse en un problema.

¿Por qué es tan dificil parar?

Las personas que tienen problemas con el juego a menudo se preguntan porqué no pueden parar. Aunque no hay ninguna droga o sustancia involucrada en el juego, el juego problemático se clasifica como una adicción en la literatura psiquiátrica en la misma sección que las adicciones a las drogas y al alcohol. Ese problema con el juego es una adicción y comparte algunas características en términos de actividad cerebral con las adicciones a sustancias, lo que explica porqué el simple hecho de tratar de dejar de jugar a veces no es suficiente para que esto suceda. También explica porqué, a pesar de querer dejar de jugar, muchas personas tienen dificultades para controlar su juego y tendrán que intentarlo muchas veces antes de tener éxito. También explica porqué, al igual que con otros tipos de adicción, algunas personas seguirán siendo vulnerables a recaídas en el futuro.